Posted by jucasargo
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Presentar un Call TV no debería ser una tarea muy complicada: aguantas a
los salidos, les ríes las gracias a unas cuantas señoras aburridas y
hablas sola delante de una cámara durante mucho tiempo. O eso piensa
Lucía, una actriz de carácter (interpretada por María Hervás) que huye
de un pasado tan trágico como disparatado, cuando acepta la oportunidad
que le ofrece una cadena local muy cutre para ponerse al frente de uno
de estos espacios nocturnos.
Para sibaritas del post giallo.
Lo mejor: Su radical, consecuente y cine-de-barrio puesta en escena.
Lo peor: Que no haya un público que acepte el regalo y el juego propuestos.
Si hay algo que deberíamos agradecer a ese francotirador llamado
Norberto Ramos del Val es su incombustible y cinéfaga obsesión por
parasitar, transformar y regurgitar finalmente en modo facsímil
inteligente a ese género tan asombroso como difícil y ya periclitado en
términos de producción como es el giallo. Carente de una corte de
admiradores como sería el caso de Olivier Assayas o Nicolas Winding
Refn, Ramos del Val juega también en esa liga de la depuración y la
abstracción artística y de fan de los autores de 'Demonlover' o 'The
Neon Demon', asimismo pesadillas metalingüísticas bañadas por el
erotismo, el sexo y unas luces de neón que sajan la carne humana con el
mismo estilo que el afilado cuchillo manejado por una enguantada mano en
las delicias de Dario Argento o sus benditos imitadores. Pero hay algo
que hace más simpático y reivindicable al cineasta que firma esta arrolladora,
carnal, promiscua y comercialmente grindhouse 'Call TV': su falta de
pretensiones, su renegar de citas arties ocultasa un a riesgo de ganarse
la indiferencia del hipsterismo imperante. 'Call TV' es cine de género,
puro y duro. Puro porque establece el nocturno acoso casi
sobrenatural de su víctima a cargo de un depredador implacable. Y duro
porque lo hace desde una iconografía y un lenguaje del cine de guerrilla
(obligatoriamente: ¿que qué es de verdad cine indie? Hacer una película
con cuatro cuartos, y que luzca tan bien, como esta), moderno (sí,
moderno), con un trasfondo cruel sobre esta sociedad nuestra
expuesta a la banalización de la imagen, de la cultura y la comunicación
('Videodrome' no andaría demasiado lejos) y al rol de la mujer como una
pieza de caza, como un trozo de carne que (por supuesto) acabará
rebelándose y subvirtiendo el cliché de megarareina del grito.
Gritos en la noche, todos los colores de la oscuridad, juegos con los
lenguajes visuales, secuencias de esas que Brian De Palma fusilaba tan
bien a Sergio Martino… 'Call TV', en su aspecto de baratija enfurecida,
esconde toneladas de cariño hacia el género. Es todo aquello que
sabíamos que estaba en las carátulas de VHS o Betamax de antaño ignotas
(hoy piezas de culto remasterizadas) producciones bis bañadas en rojo
sangre. 'Call TV' es el regalo peleón, lúbrico, sangriento y con un
esquinado sentido de la ironía que todos los insomnes (que ven esos
espacios catódicos absurdos de madrugada) amantes del giallo
agradecemos.
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